Cuando acudo a una gran superficie comercial y paso por delante de la sección de libros suelo preguntarme ¿Publicamos demasiados libros? La pregunta que me hago tiene como base dos cuestiones, una de ellas paradójica, y la otra pura opinión.
La paradójica se basa en que, siendo España, como se dice, un país en el que se lee poco o muy poco, resulta chocante que se publiquen cada año tal cúmulo de nuevos títulos. Las editoriales, como toda empresa que busca un beneficio económico, si lanzan al mercado un producto es, porque ese producto es algo vendible. Y si un producto se vende es porque existen consumidores. Algo no concuerda.La segunda razón, esta, como decía, pura opinión, es menos prosaica; y se basa en los contenidos de esas nuevas publicaciones. Una razón que surge de una interrogante: todas las nuevas publicaciones ¿aportan o desarrollan ideas nuevas? Cierto es que la imaginación de un autor es infinita y que, de la misma manera que cada uno de nosotros imaginamos de continuo, así lo hacen los autores. Sin embargo, la proliferación de "historias" imaginadas, se me antojan repetitivas, con escasas variantes.
Más dado a la lectura de los llamados clásicos, la lectura de los títulos "modernos" casi siempre terminan con un punto de decepción. Ese punto de decepción lo dan, la escasa riqueza del lenguaje ( más cercano a la escritura vulgar que a la culta), y, en algunos casos la manera en la que los autores plantean el desenlace. De los tres momentos clásicos " Planteamiento,nudo y desenlace" se regodean en los dos primeros de manera, a mi entender, innecesaria, para termina de manera casi abrupta. Como si el autor se dijera: " He llegado a las mil páginas... a terminar." Y termina. Pero, todo esto, como digo es sólo una opinión.
Buenos días, y vamos a por el martes. Como siempre que llega este día digo: lo de casarse o embarcarse, es cosa de cada cual.
ÁGORA:el grupo más audaz, para el lector más inteligente.(Decía La Codorniz)
La paradójica se basa en que, siendo España, como se dice, un país en el que se lee poco o muy poco, resulta chocante que se publiquen cada año tal cúmulo de nuevos títulos. Las editoriales, como toda empresa que busca un beneficio económico, si lanzan al mercado un producto es, porque ese producto es algo vendible. Y si un producto se vende es porque existen consumidores. Algo no concuerda.La segunda razón, esta, como decía, pura opinión, es menos prosaica; y se basa en los contenidos de esas nuevas publicaciones. Una razón que surge de una interrogante: todas las nuevas publicaciones ¿aportan o desarrollan ideas nuevas? Cierto es que la imaginación de un autor es infinita y que, de la misma manera que cada uno de nosotros imaginamos de continuo, así lo hacen los autores. Sin embargo, la proliferación de "historias" imaginadas, se me antojan repetitivas, con escasas variantes.
Más dado a la lectura de los llamados clásicos, la lectura de los títulos "modernos" casi siempre terminan con un punto de decepción. Ese punto de decepción lo dan, la escasa riqueza del lenguaje ( más cercano a la escritura vulgar que a la culta), y, en algunos casos la manera en la que los autores plantean el desenlace. De los tres momentos clásicos " Planteamiento,nudo y desenlace" se regodean en los dos primeros de manera, a mi entender, innecesaria, para termina de manera casi abrupta. Como si el autor se dijera: " He llegado a las mil páginas... a terminar." Y termina. Pero, todo esto, como digo es sólo una opinión.
Buenos días, y vamos a por el martes. Como siempre que llega este día digo: lo de casarse o embarcarse, es cosa de cada cual.
ÁGORA:el grupo más audaz, para el lector más inteligente.(Decía La Codorniz)
https://www.elmundo.es/deportes/baloncesto/mundial-de-baloncesto/2019/09/16/5d7ffc44fdddff2a188b4684.html
El pequeño de los Gassol dice:«Cuando no ganemos, el día que sea, espero que también nos apoyéis».
Mucho pedir es eso, querido amigo. Ayer por cosas de la vida, estaba viendo un resumen de un partido de fútbol. La grada abucheaba de continuo a un señor; cuando marcó un gol, esa misma grada le aplaudía a rabiar. Y no era en España.
Si el amigo Marc, vuelve la oración por pasiva, tendrá respuesta. Quienes ocupan las gradas, se mueven por instintos pasionales; y esos funcionan, como funcionan. Desde el circo romano, todo es lo mismo. Miles de años han pasado, y nada ha cambiado. La "masa" es así. No se le puede pedir, lo que no puede dar.
El pequeño de los Gassol dice:«Cuando no ganemos, el día que sea, espero que también nos apoyéis».
Mucho pedir es eso, querido amigo. Ayer por cosas de la vida, estaba viendo un resumen de un partido de fútbol. La grada abucheaba de continuo a un señor; cuando marcó un gol, esa misma grada le aplaudía a rabiar. Y no era en España.
Si el amigo Marc, vuelve la oración por pasiva, tendrá respuesta. Quienes ocupan las gradas, se mueven por instintos pasionales; y esos funcionan, como funcionan. Desde el circo romano, todo es lo mismo. Miles de años han pasado, y nada ha cambiado. La "masa" es así. No se le puede pedir, lo que no puede dar.
